¿Una novela histórica o una historia novelada?

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Gregoria en el fuego de la Patria

Monumento a Gregoria Pérez de Denis, en Paraná.
Monumento a Gregoria Pérez de Denis, en Paraná.

En esta colaboración, la historiadora y docente Amelia Galetti analiza la reciente obra de Elina Cabrera Anderson. Sobre ella define: “destaco el placer de haber leído este libro y decirles que el escritor no es una persona que escribe un libro, que lo edita, que sale en los medios y que vende sus libros, es una persona que, según Abelardo Castillo, es quien se sitúa en la utopía y en ella encuentra el sentido de su escritura y de su vida”.

Por Amelia Galetti

Transición del siglo XVIII al siglo XIX. Se vive un tiempo tempestuoso y revolucionario, envolvente del espacio occidental, frente al despotismo de monarquías y al imperialismo napoleónico. Los incipientes nacionalismos y las vocaciones imperiales debaten el dominio político y territorial.

Portugal y España son invadidas por Napoleón hacia 1808. La familia real portuguesa huye a sus colonias brasileñas; España, caída la realeza borbónica, sus colonias inician un proceso de resistencias y de adhesiones. Las juntas en América son réplicas de la Junta Central de Sevilla que detenta el poder de Fernando VII.

En América comienzan adhesiones y resistencias a ese poder, con situaciones y respuestas diferentes. La revolución está en marcha. Es el tiempo vivido en esta frontera austral del imperio español, el Río de la Plata. Unos adhieren al rey preso; otros, a la independencia. Unos por un proceso emancipador moderado y otros, por un corte radical e inmediato.

En esa lucha de tendencias e intereses, la revolución tiene marchas y contramarchas, pero lo inmediato es darle legitimidad a la junta de Buenos Aires en todo el territorio rioplatense. Todos ellos son frentes para actuar. Frentes de fuego, de ideas, de hombres, de armas… En todos está en juego la revolución y en uno de ellos, los protagonistas son Manuel Belgrano y Gregoria Pérez de Denis.

Belgrano se encamina al Paraguay y el escenario es este Litoral, el que adquiere protagonismo en Gregoria.

TÍTULO FUERTE

Ahora bien, lo primero que leemos de un libro es el título, la imagen iconográfica que ilustra la tapa y que conceptualiza ese título.

El título es lo último que propone el autor, quien va cambiando múltiples veces, porque es el título el que expresa en pocas palabras la esencia del texto. Esa síntesis que no es fácil lograr, sí es desafiante.

La autora imprime un título con estética, porque es literario, pero además es un título con fuerte contenido histórico ya que la patria se va configurando con valientes a caballo, con ideas, con desafíos, y zigzagueando entre terrenos, hombres y estrategias…

En este libro me encuentro con lo sugestivo de su título: Gregoria en el fuego de la patria; comprensivo de un texto que narra, a través de dos protagonistas, la travesía de la revolución emancipadora. La vehemencia, el coraje, el sacrificio, la lucha… el fuego de ese acontecimiento pasa por nuestra provincia, camino al Paraguay.

Aquí estaba Gregoria, quien pone a disposición del ejército de Belgrano voluntad, desinterés personal y bienes para atizar el fuego de una revolución.

La narración de Elina es una novela histórica, si es que nos movemos en un contexto de cánones literarios; pero es un trabajo de búsqueda histórica, denso de lecturas, por ello es una historia novelada.

Hoy los historiadores hablan de imaginación retrospectiva, porque el historiador reconstruye recortes del pasado en base a testimonios diversos y crea un guión, una relación de situaciones, acontecimientos y protagonistas que fue invisible a sus propios protagonistas. El historiador arma un entramado de relaciones y explica una interpretación de lo sucedido. La imaginación se pone en juego en los silencios del pasado que se cubren con inferencias, supuestos e interrogantes sugerentes.

No es la imaginación de la fantasía, sino la de conocer la condición humana, la de poder adentrarnos en nosotros mismos y a partir de nosotros aproximarnos al otro; de otros tiempos, de otros lugares. Tener la capacidad, como dice Michel de Certeau, de compasión, de ponerme en el lugar del otro, sentir sus pasiones, pensar sus ideas, reconocer los miedos e incertidumbres. Es hacer un ejercicio de autoconocimiento para comprender al otro. Esa es la historia en los bordes de ciencia y ficción.

Es entablar una relación con la psicología y el psicoanálisis para interpretar aquellas sensaciones posibles. Pensar en las dudas, los miedos, angustias, inquietudes. En todo ese mundo interior que llevamos dentro. El historiador piensa en esa guerra interior en la que transcurre nuestra vida; lo que sentimos, el otro también lo siente. Entonces, la autora, como psicóloga puede adentrarse en ese entramado complejo de la interioridad humana y por ello, su obra nos acerca la historia de Gregoria y Belgrano con ese conocimiento, narrando la historia del otro, distinto pero igual en la condición humana.

IMAGINACIÓN, TESTIMONIOS Y PALABRAS

De este modo, Elina juega en ese tejido del pasado recurriendo a la magia que guía ese tríptico que todo buen historiador hace de imaginación, testimonios y palabras. Así nos vamos deteniendo en: Ya en el puerto de Cádiz, mientras la embarcación se prepara para partir, Belgrano expresa su sentimiento en “Adiós Madre Patria”,al que la autora le reconoce otra dimensión; es el Belgrano que se despide de España, pero también, es la premonición de comenzar la lucha por la independencia.

La observación del detalle queda plasmada en la expresión del historiador Lucien Febvre, que dice: el historiador es aquel que detiene la mirada allí donde los demás la pasan desapercibida… observa, asocia, escribe. Y aparece la referencia sencilla, de eso que no pasa desapercibido… Es el párrafo en el que Gregoria y Braulina en la Estancia Grande donde “la discusión entre ama y nana subió el tono en el eco de loros del eucaliptal. Atinada expresión que ilustra algo del escenario, casi desapercibido, que los loros prefieren los eucaliptus para anidar.

La metáfora literaria: se presenta reiteradas veces y una de ellas es la que dice “Mayo era un barco en la tempestad, pero él estaba en tierra y su barco era el cabildo y la independencia atronaba”.

La información documental también está entrelazada en la narración y así lo demuestra el diálogo de Moreno y el coronel Espínola, cuando el primero le expresa: Coronel, la revolución no declama palabras de felicidad… si hay que cortar cabezas, así sea”. Expresión del plan revolucionario de operaciones de Mariano Moreno en el que se manifiesta como un revolucionario jacobino y radical.

El fuego estaba en todo. En los hombres, en las ideas, los deseos, los intereses, las ambiciones, las entregas incondicionales, las marchas a pesar de todo, en las armas, incertidumbres y miedos de los hombres en guerra.

Elina Cabrera Anderson

Publicación «El Diario» de Entre Ríos.

Elina Cabrera Anderson

Psicóloga y sexóloga clínica, autora de artículos sobre género femenino, investigadora del rol de la mujer en la historia como punto de partida de la mujer actual. Mi misión en este blog es acercar a las mujeres influyentes de su época reuniendo información, para conocerlas y actualizarlas así comprendernos mejor. De Paraná, Entre Ríos, Argentina.

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1 comentario en “¿Una novela histórica o una historia novelada?”

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